Organismos de derechos humanos, agrupaciones sociales y vecinos de nuestra ciudad expresaron ayer, con una concentración, su “bronca” por la decisión judicial de otorgarle prisión domiciliaria al genocida Miguel Osvaldo Etchecolatz.
Los manifestantes se reunieron en la plaza Moreno, donde estuvo presente, entre otros, Rubén López, hijo de Julio López, el albañil desaparecido durante la última dictadura que volvió a desaparecer luego de haber sido testigo en uno de los juicios orales en el que Etchecolatz fue condenado.
“A los jueces que tomaron esta decisión de libertad encubierta para Etchecolatz, que dijeron como una cuestión humanitaria, no sé si le vinieron a preguntar a los familiares de las víctimas cómo están ellos, qué les parece esta decisión”, dijo López.
El Tribunal Oral Federal (TOF) 6 le otorgó el miércoles pasado, el beneficio de la prisión domiciliaria al ex director de investigaciones de la Policía Bonaerense, Miguel Etchecolatz, quien tiene 6 condenas por la comisión de delitos de lesa humanidad.
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Miembros de distintas agrupaciones marcharon por las calles del centro de Mar del Plata para repudiar el beneficio de la prisión domiciliaria concedida al represor Miguel Etchecolatz, quien se encuentra instalado desde ayer a la mañana en un barrio residencial de esa ciudad, donde cumplirá las condenas que le impuso la Justicia por crímenes de lesa humanidad.
La marcha, convocada por organismos de derechos humanos, organizaciones sociales y partidos de izquierda, partió pasadas las 19 desde la esquina de Luro e Yrigoyen, frente a la sede comunal de la ciudad atlántica.
El ex lugarteniente de Ramón Camps ya reside en una vivienda ubicada en la calle Nuevo Boulevar, entre Guaraníes y Toba, en una zona conocida como el Bosque Peralta Ramos.
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